Hoy no hay nadie en el espejo Me asomo sin encontrarte; me desvelo buscándote, en cada esquina, en cada superficie, en cada halo de luz sin ubicarte. Ya ha pasado una semana, y aún no regresas. Ya un mes, y ahora, estoy seguro, que ya no regresas. Tarde me enteré, tal vez fui el último en hacerlo. Que no es que no hubiera nadie en el espejo, sino que aquellos ojos que me miraban, nos miraban, nunca más se volvieron abrir.